
Hoy, al tomarme un café en el bar de al lado de mi casa, me encontré con la crítica del País en la que definían a la nueva película de Fincher como "obra maestra". Había oído noticias de que el hombre éste estaba rodando una nueva película sobre un asesino en serie, en este caso el célebre "Asesino del Zodiaco", lo que no sabía es que la estrenaban tan pronto. Teniendo en cuenta la que montó con "Seven", película plagiada en casi todos los thrillers oscurillos que se han hecho desde su estreno, tenía que verla.
Allí estábamos The Brave Sir Robin y un servidor, con nuestras sendas bolsas de palomitas tamaño pequeño -más que nada porque no habíamos cenado, y se nos planteaban tres horas por delante-, dispuestos a asombrarnos y maravillarnos con la magia del cine...Dios...Qué tostón, que aburrimiento supino, que manera de adormecer al personal...En mi vida me había pasado lo que con esta película,!Me dormí en el cine!. Después de dos horas de intensa investigación policial, intentando atrapar a un asesino que no podía ser más soso, caí en un profundo sopor del que no me recuperé hasta casi el final. Abría los ojos de vez en cuando, y más o menos podía seguir el hilo, más que nada porque la acción no avanza en absoluto, a los veinte minutos comienzan a buscar al jodido Zodiac de los huevos, y dos horas después...lo siguen buscando. Hay quien dirá que es una nueva forma de narrativa fílmica, una revolución dramatúrgica del copón bendito y blablabla. Es ABURRIDA, simple y llanamente, el director consiguió que me diese igual que el hortera asesino que lleva como nombre "Zodiaco" matase a un montón de niños, a un taxista, a una monja o al propio Karol Woitila. Es que me la suda. Me da igual, no me interesa. Lo único a destacar son las presencias de Robert Downey Jr., en un papel de borrachuzas que le va que ni pintado, y de Jake Gyllenhaal, que desde Donnie Darko ya me da igual lo que haga, porque si lo hace bien, pues bien, y si lo hace mal, siempre me puedo imaginar que estoy viendo al chaval del conejo esquizo. Una lástima, qué seis euros más mal gastados.