Señoras y señoras, niños y niñas, abueletes y abueletas, continúa la Parada de los Monstruos!!!!!!
Como todos los hilos de la vida se acaban juntando, desde Alemania, tierra de Goethe, me ha llegado un mensaje que me ha hecho recordar a otro elemento digno de aparecer en las más oscuras páginas del libro negro de la enseñanza. Me refiero a Don Joaquín, sabiamente apodado La Urraca. Un ser enjuto, de mediana estatura, tez arrugada como el escroto de Clint Eastwood y una mala sangre que hizo que su muerte fuese celebrada por todos nosotros, inocentes seres que todavía no habíamos descubierto las bondades del sexo pero sí el deseo de que uno de nuestros semejantes (bueno, no me considero muy semejante a esa momia) se largara de esta vida terrenal para ofrecer sus lecciones a un coro de demonios ávidos de chupar el azufre que corría por sus venas. Una paradoja típica de la educación salesiana.
La práctica de tortura utilizada por este infraser se basaba en el agarre de la nuez del crío a represaliar, al grito de "que che arranco a faaaaaaaaaaaaba!" (es decir, que nos iba a arrancar la nuez con sus nosferáticos dedos, imagen que aún ahora me produce una grima culera que te cagas).
Uno de los sucesos que más huella han dejado en mí de este elemento, y que han marcado, creo yo que al menos inconscientemente, mi renuncia a Dios y a sus Pompas, vino dado uno de esos días 24 del mes en los que íbamos a misa, y le tocaba a él oficiarla. Yo, como de aquellas ya había probado el cuerpo de Cristo (y con ello podía jugar con mi Spectrum regalado), tomé la ostia que me ofrecía el pajarraco, me sentí pleno, lleno todo mi ser de Dios, de María Auxiliadora, de don Bosco, y hasta de Santo Domingo Sabio, y así me preparé para asistir a la siguiente clase, que precisamente era de Literatura, especialidad de Don Joaquín. Y allí, otra hostia, pero de las de con hache, hostión que te crió. No tengo ni idea de por qué, pero allí mismo ya me empezaron las duditas sobre todo esos espiches que nos introducían las cucas por las orejas.
Don Joaquín, La Urraca, era todo un avanzado, un especialista en las nuevas tecnologías, pues recuerdo con estupor cómo nos decía:
"Tenéis que guardar todos estos conocimientos en vuestra memoria, en vuestra RAN"
Si, amigos,ahí, en nuestra RAN es en donde teníamos que guardar todo lo que él nos enseñaba...un prodigio de la nueva pedagogía, el intento de acercar a los jovenzuelos a la literatura clásica a través de un lenguaje próximo a ellos. La Ran. Ya sabéis.
El caso es que de la noche a la mañana La Urraca, ser oscuro, comenzó a ponerse amarillo. A todos nosotros nos hacía mucha gracia, y convenimos cambiarle el mote, eso si, continuando con nuestro afán ornitológico, eligiendo para ello "El canario". Humor infantil, ya se sabe, sin más maldad que la que ellos mismos nos inculcaban. A los dos o tres días la palmó. Poco duró el pajarillo. Y me alegré, no puedo decir que no. Era un niño.
martes, 6 de marzo de 2007
Más Salesianos. EL Papus.
Que conste que esta ansia melancólica de recordar a los seres cucales que poblaron mi infancia me ha llegado de rebote, pues el hablar de Fausto (el hombre) ha sido una consecuencia de mi desvarío mental al querer hacer un artículo sobre el Fausto (de Goethe), que me acabé ayer -la primera parte, la facilita, la que se representa, vamos, la de su primera época, antes de que el fürher de las letras viajase a Italia y volviese renegando de su juventud Sturmentosa-. El caso es que hoy quiero retomar el viaje mental que me produjo ayer el pensar en ese primer Fausto de mi vida, y hablar sobre otro elemento protohumano que daba clase en ese infausto (chiste) colegio. El Papus. (¡Han traído un troll de las cavernas!!!!)
Profesor de matemáticas. Cabezón más que titánico. Ojos llameantes. Cejas pobladas como si tuviese dos ciempiés copulando encima de sus ojos. Brazos peludos. Puños duros como pisapapeles. Una leyenda en Salesianos. Acojonaba. Pero mucho, mucho, creo que hasta a María Auxiliadora le bajaba la regla del susto cuando entraba en la Iglesia este ogro, este abominable hombre de las ecuaciones, este, en fin, hijo de su madre. Me acuerdo perfectamente lo primero que nos dijo al entrar a clase el primer día, tras ver nuestras infantiles caras de ojete apretadico:
-¿Saben ustedes lo que es una leyenda?. Leyenda es aquello que se cuenta, pero no es cierto. Lo que cuentan de mi son éso, leyendas que no tienen que creer. ¿Estamos?.
Las leyendas de las que hablaba se referían a mamporros varios, roturas de reglas en cabeza ajena, hostias a mansalva y caras vueltas del revés. Siempre me preguntaré por qué esa ansia por partir de cero a principio de curso, ¿intento de reinventarse a si mismo,quizás, intentando ser bueno ese año?. En ese caso asomaría a su personalidad un atisbo de humanidad, pero lo dudo, lo dudo mucho. Creo que más bien era una estrategia infernal, salesiana en fin, de que la primera hoxtia nos pillara por sorpresa, y así, desde ese mismo instante en el que nuestra cara se enrojecía y empezabamos a cagarnos en su parentela hasta el tercer grado de consanguineidad, empezaramos también a creer que las leyendas podían convertirse en realidad. Una dolorosa y vergonzante realidad. Teniendo en cuenta la cantidad de mitos y leyendas en los que se sustenta la educación religiosa, creo que esas tollinas eran la forma de evangelización más depurada por las que he pasado. Puro Paulov. Por cierto, su apodo, que pasaba de generación en generación, viene de un ocultista francés, de origen coruñés, delegado de la orden cabalística rosacruciana, muerto en 1916. Dudo que el apodo fuese dado por su biografía, sino más bien por su parecido con el retrato de este buen hombre. Vean y atemorícense.
Profesor de matemáticas. Cabezón más que titánico. Ojos llameantes. Cejas pobladas como si tuviese dos ciempiés copulando encima de sus ojos. Brazos peludos. Puños duros como pisapapeles. Una leyenda en Salesianos. Acojonaba. Pero mucho, mucho, creo que hasta a María Auxiliadora le bajaba la regla del susto cuando entraba en la Iglesia este ogro, este abominable hombre de las ecuaciones, este, en fin, hijo de su madre. Me acuerdo perfectamente lo primero que nos dijo al entrar a clase el primer día, tras ver nuestras infantiles caras de ojete apretadico:
-¿Saben ustedes lo que es una leyenda?. Leyenda es aquello que se cuenta, pero no es cierto. Lo que cuentan de mi son éso, leyendas que no tienen que creer. ¿Estamos?.
Las leyendas de las que hablaba se referían a mamporros varios, roturas de reglas en cabeza ajena, hostias a mansalva y caras vueltas del revés. Siempre me preguntaré por qué esa ansia por partir de cero a principio de curso, ¿intento de reinventarse a si mismo,quizás, intentando ser bueno ese año?. En ese caso asomaría a su personalidad un atisbo de humanidad, pero lo dudo, lo dudo mucho. Creo que más bien era una estrategia infernal, salesiana en fin, de que la primera hoxtia nos pillara por sorpresa, y así, desde ese mismo instante en el que nuestra cara se enrojecía y empezabamos a cagarnos en su parentela hasta el tercer grado de consanguineidad, empezaramos también a creer que las leyendas podían convertirse en realidad. Una dolorosa y vergonzante realidad. Teniendo en cuenta la cantidad de mitos y leyendas en los que se sustenta la educación religiosa, creo que esas tollinas eran la forma de evangelización más depurada por las que he pasado. Puro Paulov. Por cierto, su apodo, que pasaba de generación en generación, viene de un ocultista francés, de origen coruñés, delegado de la orden cabalística rosacruciana, muerto en 1916. Dudo que el apodo fuese dado por su biografía, sino más bien por su parecido con el retrato de este buen hombre. Vean y atemorícense.
Más poesía de Joel Varela.
En Bagdag
Las casas se iluminan por la sangre
llena de luz de un día que amanece,
y están los cuerpos de los hombres muertos,
y están en el camino, igual que siempre.
Sus pobres cuerpos yacen destrozados
bajo un sol que los quema y que los muerde,
vestidos de balazos en la vida,
desnudos de sus almas en la muerte.
Cúbrelos con tu sábana de blanco
y fíjate en sus ojos cómo duermen...
Su rostro es negro como el de los cuervos;
no los muevas, por Dios, no los despiertes.
Uno ha perdido una pierna, otro el brazo,
y a ese es cosa difícil conocerle;
llévatelos de las calles marrones
y dales sepultura en tierra verde.
La intensa palidez de los verdugos
vomitando codicia se nos viene,
suda la sangre de los que ha matado,
se acerca poco a poco, lentamente.
Una mina perdida los explota
y confunde sus sesos y sus sienes;
muertos están como la noche muerta
en la oscuridad que el sendero vierte.
Se oye a lo lejos el rumor guerrero
y el disparar de miles de valientes;
luchan por poder ver su paraíso
y sólo lo que ven es cómo mueren.
El piar de los pájaros ha callado,
sepultado por lenguas que nos mienten,
encubierto por fuegos y por bombas
de los soldados que su patria sienten.
Sudan la sangre en sus azules ojos
y derraman el llanto por su frente;
ríen, beben, maltratan y asesinan,
y en cada esquina los mira la muerte.
Las casas se iluminan por la sangre
llena de luz de un día que amanece,
y están los cuerpos de los hombres muertos,
y están en el camino, igual que siempre.
Sus pobres cuerpos yacen destrozados
bajo un sol que los quema y que los muerde,
vestidos de balazos en la vida,
desnudos de sus almas en la muerte.
Cúbrelos con tu sábana de blanco
y fíjate en sus ojos cómo duermen...
Su rostro es negro como el de los cuervos;
no los muevas, por Dios, no los despiertes.
Uno ha perdido una pierna, otro el brazo,
y a ese es cosa difícil conocerle;
llévatelos de las calles marrones
y dales sepultura en tierra verde.
La intensa palidez de los verdugos
vomitando codicia se nos viene,
suda la sangre de los que ha matado,
se acerca poco a poco, lentamente.
Una mina perdida los explota
y confunde sus sesos y sus sienes;
muertos están como la noche muerta
en la oscuridad que el sendero vierte.
Se oye a lo lejos el rumor guerrero
y el disparar de miles de valientes;
luchan por poder ver su paraíso
y sólo lo que ven es cómo mueren.
El piar de los pájaros ha callado,
sepultado por lenguas que nos mienten,
encubierto por fuegos y por bombas
de los soldados que su patria sienten.
Sudan la sangre en sus azules ojos
y derraman el llanto por su frente;
ríen, beben, maltratan y asesinan,
y en cada esquina los mira la muerte.
Un poco de poesía
Vosotros, bandoleros
que llevabais obreros a unas citas
con el diezmo seglar, con vuestros fueros,
habéis matado a España con ánimas benditas.
El tramposo ladrón que dio cobijo
a una escopeta oculta tras su cruz,
el necio que enseñaba a criar a un hijo
sin haber dado a luz;
el confesor que confesaba a muertos
vestido con sotana y atuendos clericales;
arenas de desiertos
que la Iglesia ha parido con rayos infernales;
vosotros, los piadosos,
los que habláis de amor,
aprended del criterio que profesáis donosos
antes que se consuma vuetro margen de error.
Habéis llevado al niño a las entrañas
de la propia miseria en que lo habéis educado;
habéis disuelto y roto a las Españas
con el rostro fatal del fusilado;
habéis matado a sabios y a escritores,
habéis creado el fuego del vacío, habéis traído flores
a quien dejasteis solo y muriéndose de frío.
Vosotros, los sumisos
que cargáis vuestras culpas en manos de otros;
vosotros, los cobardes e imprecisos,
los mártires diábolicos, vosotros.
que llevabais obreros a unas citas
con el diezmo seglar, con vuestros fueros,
habéis matado a España con ánimas benditas.
El tramposo ladrón que dio cobijo
a una escopeta oculta tras su cruz,
el necio que enseñaba a criar a un hijo
sin haber dado a luz;
el confesor que confesaba a muertos
vestido con sotana y atuendos clericales;
arenas de desiertos
que la Iglesia ha parido con rayos infernales;
vosotros, los piadosos,
los que habláis de amor,
aprended del criterio que profesáis donosos
antes que se consuma vuetro margen de error.
Habéis llevado al niño a las entrañas
de la propia miseria en que lo habéis educado;
habéis disuelto y roto a las Españas
con el rostro fatal del fusilado;
habéis matado a sabios y a escritores,
habéis creado el fuego del vacío, habéis traído flores
a quien dejasteis solo y muriéndose de frío.
Vosotros, los sumisos
que cargáis vuestras culpas en manos de otros;
vosotros, los cobardes e imprecisos,
los mártires diábolicos, vosotros.
Joel Varela (16 años)
lunes, 5 de marzo de 2007
Fausto
La primera imagen que se me viene a la cabeza al escuchar el nombre de "Fausto" es la de un pobre hombre de unos ochenta años, entrado en carnes, con unas gafas de culo de vaso que parecían atrezzo de una pelicula de Terry Gilliam, vendiendo tablas de marquetería en una especie de tienda-sótano-cámara de los horrores en mi antiguo colegio de los Salesianos. Todo un personaje, este "Fausto". En su juventud supongo que habría sido profesor de alguna materia en ese colegio, pero con las chocheces de la edad los prebostes del colegio lo habían relegado a simple vendedor de material para esa gran asignatura que era "Trabajos Manuales", trabajos que se resumían en el aserramiento indiscriminado de láminas de madera con el fin de transformarlas en objetos tan deliciosos y artísticos como el esqueleto de un dinosaurio (éso era fácil), una avioneta de la segunda guerra mundial (muy fácil igualmente, con eso no pasabas del bien), un gallo que de tan horrible que era daba miedo (su dificultad era pareja a su belleza, es decir, endiablada), o el culmen de la maestría, el sumum de la práctica marquetera, lograr que esa simple tabla, vulgar y asquerosa, se transformase por obra y gracia de la mano del niño en una espléndida tour eiffel (nunca conseguí ni siquiera levantar el primer piso).
Dada la cantidad de material necesario para llevar a cabo tan increíble labor, las visitas a la tienda de Fausto eran de una frecuencia casi semanal, permitiéndonos observar en cada una de ellas las excentricidades de este pobre señor, probablemente el primer friki de mi vida, que compaginaba su labor de dependiente-recaudador del impuesto revolucionario (dado que la compra de este material era obligatorio)- con su faceta de profesor de ajedrez. Esta característica de él no deja de sorprenderme, y por el colegio pululaban varias leyendas y anécdotas sobre la enorme capacidad ajedrecística del tal Fausto. Fausto. Recordando recordando me doy cuenta de que todos los curas que pululaban por el colegio llevaban un Don delante, "habla con Don Rudesindo", "Vete ahora mismo a hablar con Don Constantino". En cambio, Fausto era Fausto, siempre y en todo momento, y el instante en el que perdió su trato de distinción se pierde en la memoria del tiempo...
Dada la cantidad de material necesario para llevar a cabo tan increíble labor, las visitas a la tienda de Fausto eran de una frecuencia casi semanal, permitiéndonos observar en cada una de ellas las excentricidades de este pobre señor, probablemente el primer friki de mi vida, que compaginaba su labor de dependiente-recaudador del impuesto revolucionario (dado que la compra de este material era obligatorio)- con su faceta de profesor de ajedrez. Esta característica de él no deja de sorprenderme, y por el colegio pululaban varias leyendas y anécdotas sobre la enorme capacidad ajedrecística del tal Fausto. Fausto. Recordando recordando me doy cuenta de que todos los curas que pululaban por el colegio llevaban un Don delante, "habla con Don Rudesindo", "Vete ahora mismo a hablar con Don Constantino". En cambio, Fausto era Fausto, siempre y en todo momento, y el instante en el que perdió su trato de distinción se pierde en la memoria del tiempo...
domingo, 4 de marzo de 2007
"Vestida para matar", de Brian de Palma
El viernes hubo sesión de cine en esta santa casa, y tras el infructuoso intento de ver "Tears os Kali" y "P.La semilla del mal", desechadas tras unos breves minutos de oportunidad -estamos ya con el culo pelado en cuanto a terror asiático se refiere-, nos decidimos por "Vestida para matar", de Brian de Plasma, a causa del argumento ofrecido por SFM, que aseguraba haber quedado muy impactada de pequeña por una secuencia en concreto. A ello nos pusimos, y lo que pudimos ver la siguiente hora y media fue un...¿homenaje? ...¿Copia?...¿intertextualización?...de esa pelicula sobre el amor maternofilial que es Psicosis. Es increíble el morro que llega a tener este pro hombre del cine, plagiando no sólo algunas escenas en su totalidad, como la de la ducha (esta vez en un ascensor), sino toda la estuctura argumental, sobre todo en lo que concierne a la primera de las muchas rubias que aparecen durante toda la película, la protagonista, que, tras empatizar con el espectador y hacer que nos interesemos por su trama amorosa, va y a mitad de la peli es asesinada a manos de un personaje que parece haber salido de un programa de testimonios en el que quería ocultar su identidad. Vale, es sorprendente que la prota muera...pero ya lo habíamos visto antes, y sin tener que soportar esa estética tan ochentera y Kitch que utiliza Brian en toda la peli, que me hizo recordar con gran dolor de mi corazón el bodrio infumable de "El fantasma del paraíso", madremía, qué castañón.
De la pelicula se pueden aprovechar un par de cosillas. Por un lado la interpretación de la segunda o tercera rubiales que se pasea por ahi, Nancy Allen, que todos ustedes recordarán por ser la compañera lesbiana (¿no?) de Robocop. Brian de Palma nos permite observar que tras ese rudo traje de poli se encuentra una mujer, bastante de buen ver, sobre todo porque de aquellas (los 80 de De palma, long time agou), la cosa era como mas de verdad, y unas caderotas eran unas caderotas. A todo ésto, decir que esta buena mujer estuvo felizmente casada con el dire, que se conocieron en el casting de "Carrie", en el que evidentemente logró un papel -lo que pasaría en esa audición-, y que rodaría con él tres peliculas consecutivas, siendo lo que más se llevó de esa relación, que acabó infelizmente en 1983.

Destacable es también la presencia del policía, interpretado por Dennis Franz, especialista en estos papeles de guardián de la Ley y el Orden, que da un poco de vidilla a este clásico thriller de los ochenta al que el tiempo le ha pasado por encima como una apisonadora. Por cierto, Michael Caine se pasea por ahí, poniendo cara de inglés, en una de sus actuaciones más lamentables que recuerdo.
Conspiración, conspiración....
Umberto Eco Eco ha publicado un nuevo libro, en este caso una recopilación de artículos aparecidos en diversos medios en los que pone su granito de arena y pus para intentar convencernos de que el progreso humano y los logros tecnológicos y científicos hace tiempo ya que no suponen un avance real para la condición humana, sino más bien todo lo contrario, como bien expone claramente en su título, en España "A paso de cangrejo". (en Iberoamérica lo han cambiado, no sé muy bien por qué, llamándose "A ritmo de camarón", supongo que por acercarlo más a la idiosincracia bailonga de ese rincón del mundo).
Pero no quiero hablar de este libro -más que nada por no haberlo leído-, ni siquiera quiero hablar de las virtudes literarias de nuestro Buen Amado Umberto -algún día me pondré a ello-, lo que quiero es señalar las virtudes proféticas de este gordo dottore de Bolonia. Releyendo ese libro que mucha gente en los ochenta compró en el Círculo de Lectores a rebufo de "El nombre de la Rosa", para una vez leído el primer capítulo relegar a la estantería y maldecir a ese pedante escritor, me refiero a "El péndulo de Foucault", me he encontrado con esta afirmación, digna de Octavio Aceves:
"-Esta es mi interpretación...La leyenda de José de Arimatea encubre una verdad más profunda: Jesús, y no el Grial, llega a Francia, a la Provenza de los cabalistas. Jesús es la metáfora del Rey del Mundo, del verdadero fundador de los rosacruces. ¿Y con quién llega Jesús?. Con su esposa. ¿Por qué los evangelios no dicen que se casó en Caná? Porque eran las bodas de Jesús, de las que no se podía hablar porque se había casado con una meretriz, María Magdalena. Por eso desde entonces todos los iluminados, desde Simón el Mago hasta Postel, buscan el principio del eterno femenino en un burdel. Por tanto, Jesús es el fundador de la estirpe real en Francia.
-Nadie te tomaría en serio -dijo Diotallevi.
-Te equivocas, vendería cientos de miles de ejemplares.
-Santos Serafines, esta máquina se limita a decir lo que todos saben".
Él ya lo sabía. Él conocía lo que iba a suceder. Sabía que este tipo de teorías extrañas era un campo literario tan fértil que cualquier labrador, por torpe que fuese, podría sacar algún fruto de él. Lo confieso, me leí el Código Davinci y me pareció entretenido, pero lo que me asombra es que en cada revista de Círculo que me llega, más de la mitad está petada de libros con títulos tan evocadores como:
"El mapa del creador", una conspiración entre los nazis y el vaticano, con unos libros muy valiosos que tienen secretos que desestabilizarían el orbe entero.
"Equinox", un asunto sobre Isaac Newton envuelto en una conspiración de tres pares.
"El códice 632", en este caso el pobre de Cristóbal Colón se ve envuelto en una....si, amigos, conspiración.
"Ángeles y Demonios", igual que el Código Davinci, pero peor.
"El enigma Vivaldi", evidentemente, Vivaldi no era tampoco trigo limpio....
"La conspiración del templo", una innovadora mezcla entre organizaciones secretas y antiguos manuscritos.
"La biblia de barro", de una española que se ve que le va de maravilla, porque tiene varios títulos más, entre ellos perlas como "La hermandad de la Sábana Santa" y uno que apareció esta semana, "La sangre de los inocentes",bufff, pobre mujer, está claro que se graba todos los capitulos de Iker....
"El último Catón", una paleógrafa -como hacer del oficio más coñazo del mundo algo interesante-, junto con un miembro de la Guardia Suiza, en busca de un no-sé-qué mezclado con un asunto sobre los Siete Pecados Capitales.
"El club Dante", "El enigma Goya", etc, etc...
O sea, que las conspiraciones molan. Dan como gustirrinín. Es evidente, la masa lectora está encantada con que le sacudan sus creencias, que le digan cosas como que el Sr. Jesús estaba casado con una puta, Vivaldi era un asesino de masas, Isaac Newton conocía ya la vacuna del VIH ,que Cristobal Colón y los hermanos Pinzones eran unos maricones (bueno, éso ya lo sabíamos todos), o que el juez Garzón ordenó a unos sicarios colombianos disfrazados de GEOS que asesinasen a un inofensivo colectivo moruno en Leganés.
Pero no quiero hablar de este libro -más que nada por no haberlo leído-, ni siquiera quiero hablar de las virtudes literarias de nuestro Buen Amado Umberto -algún día me pondré a ello-, lo que quiero es señalar las virtudes proféticas de este gordo dottore de Bolonia. Releyendo ese libro que mucha gente en los ochenta compró en el Círculo de Lectores a rebufo de "El nombre de la Rosa", para una vez leído el primer capítulo relegar a la estantería y maldecir a ese pedante escritor, me refiero a "El péndulo de Foucault", me he encontrado con esta afirmación, digna de Octavio Aceves:
"-Esta es mi interpretación...La leyenda de José de Arimatea encubre una verdad más profunda: Jesús, y no el Grial, llega a Francia, a la Provenza de los cabalistas. Jesús es la metáfora del Rey del Mundo, del verdadero fundador de los rosacruces. ¿Y con quién llega Jesús?. Con su esposa. ¿Por qué los evangelios no dicen que se casó en Caná? Porque eran las bodas de Jesús, de las que no se podía hablar porque se había casado con una meretriz, María Magdalena. Por eso desde entonces todos los iluminados, desde Simón el Mago hasta Postel, buscan el principio del eterno femenino en un burdel. Por tanto, Jesús es el fundador de la estirpe real en Francia.
-Nadie te tomaría en serio -dijo Diotallevi.
-Te equivocas, vendería cientos de miles de ejemplares.
-Santos Serafines, esta máquina se limita a decir lo que todos saben".
Él ya lo sabía. Él conocía lo que iba a suceder. Sabía que este tipo de teorías extrañas era un campo literario tan fértil que cualquier labrador, por torpe que fuese, podría sacar algún fruto de él. Lo confieso, me leí el Código Davinci y me pareció entretenido, pero lo que me asombra es que en cada revista de Círculo que me llega, más de la mitad está petada de libros con títulos tan evocadores como:
"El mapa del creador", una conspiración entre los nazis y el vaticano, con unos libros muy valiosos que tienen secretos que desestabilizarían el orbe entero.
"Equinox", un asunto sobre Isaac Newton envuelto en una conspiración de tres pares.
"El códice 632", en este caso el pobre de Cristóbal Colón se ve envuelto en una....si, amigos, conspiración.
"Ángeles y Demonios", igual que el Código Davinci, pero peor.
"El enigma Vivaldi", evidentemente, Vivaldi no era tampoco trigo limpio....
"La conspiración del templo", una innovadora mezcla entre organizaciones secretas y antiguos manuscritos.
"La biblia de barro", de una española que se ve que le va de maravilla, porque tiene varios títulos más, entre ellos perlas como "La hermandad de la Sábana Santa" y uno que apareció esta semana, "La sangre de los inocentes",bufff, pobre mujer, está claro que se graba todos los capitulos de Iker....
"El último Catón", una paleógrafa -como hacer del oficio más coñazo del mundo algo interesante-, junto con un miembro de la Guardia Suiza, en busca de un no-sé-qué mezclado con un asunto sobre los Siete Pecados Capitales.
"El club Dante", "El enigma Goya", etc, etc...
O sea, que las conspiraciones molan. Dan como gustirrinín. Es evidente, la masa lectora está encantada con que le sacudan sus creencias, que le digan cosas como que el Sr. Jesús estaba casado con una puta, Vivaldi era un asesino de masas, Isaac Newton conocía ya la vacuna del VIH ,que Cristobal Colón y los hermanos Pinzones eran unos maricones (bueno, éso ya lo sabíamos todos), o que el juez Garzón ordenó a unos sicarios colombianos disfrazados de GEOS que asesinasen a un inofensivo colectivo moruno en Leganés.
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